La Torre Nabralift es un proyecto piloto de Nabrawind Technologies de diseño de torres de generación de energía eólica más grandes del mundo. La torre piloto está situada en Eslava (Navarra) y alcanza los 160 metros hasta el eje de la turbina.

Esta gran altura permite a las nuevas turbinas, trabajar con vientos en cotas superiores a las turbinas convencionales, a una potencia mucho mayor. La gran envergadura de la torre obliga al rediseño también de las zapatas de cimentación, que tienen que ser mucho mayores que las proyectadas actualmente.

GEOTOPSA lleva a cabo, mediante técnicas geofísicas, la monitorización del subsuelo sometido a cargas dinámicas continuas ejercidas por la torre Nabralift y que son transmitidas a estas cimentaciones de características especiales.

La singularidad de las cimentaciones proyectadas para la torre Nabralift respecto a estructuras convencionales es la sustitución de una única base de cimentación por tres, reduciendo su dimensionamiento y repartiendo las cargas en una mayor superfície de suelo.

Sobre cada una de las bases, se ancla cada una de las patas de estructura metálica que soporta el aerogenerador.

Los ensayos geofísicos realizados para la monitorización del subsuelo son de carácter sísmico y eléctrico.

Por un lado, mediante la sísmica de refracción se obtienen los módulos de corte dinámicos del terreno y las velocidades de las ondas primarias y secundarias, que pueden ir variando a lo largo del tiempo.

Finalmente, mediante ensayo de tomografia eléctrica, es posible ir comprobando también a lo largo del tiempo la presencia de fisuración en el subsuelo o cambios en su estado, observando la resistividad del mismo.